Los recursos que se destinan para la educación no pueden invertirse en otros objetos, bajo pena de destitución y la que corresponde por malversación de caudales públicos. En ningún caso puede hacerse ejecución ni trabarse en los bienes y rentas destinados a la educación.
Qué significa en la práctica
El dinero asignado a educación no puede redirigirse a otro fin bajo ninguna circunstancia. Hacerlo constituye malversación de fondos públicos. Además, los bienes y rentas educativos son inembargables.
Ejemplo práctico
Un gobernador que transfiriera fondos del presupuesto educativo para cubrir otro gasto incurriría en malversación de caudales públicos y podría ser destituido de su cargo.