Ninguno de los miembros del Congreso puede ser acusado, interrogado judicialmente, ni molestado por las opiniones o discursos que emita desempeñando su de legislador.
Qué significa en la práctica
La inmunidad de expresión protege la libertad de debate parlamentario: un legislador no puede ser perseguido judicialmente por lo que dice en el ejercicio de su función, aunque sus palabras sean injuriosas o difamatorias. Esta inmunidad es absoluta, no requiere desafuero y no tiene plazo de caducidad. Es la garantía más importante del funcionamiento del Parlamento.
Ejemplo práctico
Un senador que en una sesión acusa a un ministro de corrupto no puede ser demandado por calumnias por esas palabras, aunque las mismas en boca de un ciudadano común darían lugar a una demanda penal.
Efectos prácticos
•Un legislador puede decir cualquier cosa en el recinto sin ser demandado por calumnias
•La inmunidad es permanente: no prescribe después del mandato
•No cubre las declaraciones fuera del ejercicio de la función legislativa
•No es un privilegio personal sino una garantía del debate democrático