Deroga la Ley 22.163, con la que el gobierno de facto había abrogado en 1980 el Estatuto del Contratista de Viñas y Frutales. La redacción no es casual: dice “la llamada Ley 22.163”. Con esa fórmula el Congreso democrático dejaba constancia de que no reconocía como ley en sentido propio a una norma dictada sin Congreso, aunque de todos modos la derogó expresamente para que no quedara ninguna duda sobre su inaplicabilidad.