Resumen ejecutivo
Toda la agricultura del mundo se apoya en un puñado de especies cuya diversidad genética está guardada en bancos de germoplasma y en los campos de los agricultores. Ese material —los recursos fitogenéticos— es la materia prima del mejoramiento vegetal: sin él no hay variedades nuevas ni resistencia a plagas, sequías o enfermedades. El Tratado internacional sobre los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, adoptado en la Conferencia de la FAO en 2001, organiza ese patrimonio común: conservación y uso sostenible, un sistema multilateral de acceso a los recursos y de reparto justo y equitativo de los beneficios que se derivan de su uso, y el reconocimiento de los derechos del agricultor, que es quien históricamente conservó y mejoró esas variedades. La ley argentina que lo aprueba tiene dos artículos y aprueba un texto de 35 artículos y dos anexos.Objetivo
Aprobar el tratado de la FAO sobre recursos fitogenéticos para que la Argentina quede obligada internacionalmente por su régimen de conservación, acceso y reparto de beneficios.Problema que resuelve
Los recursos fitogenéticos —base de la alimentación mundial— se erosionan y su acceso e intercambio carecían de un marco multilateral que asegurara a la vez la disponibilidad del material para investigación y mejoramiento, y un reparto justo de los beneficios con los países y los agricultores que lo conservaron.A quiénes alcanza
Obligaciones
Derechos que reconoce
Casos de uso
Preguntas frecuentes