Resumen ejecutivo
Esta ley, que parece un trámite menor, responde a una exigencia constitucional. Un ciudadano argentino no puede aceptar un empleo o una función de un gobierno extranjero sin autorización del Congreso: la regla, que se instrumenta a través de la Ley 23.732, busca preservar la lealtad al Estado nacional y evitar conflictos de intereses. Los cónsules y vicecónsules honorarios son, típicamente, residentes locales —muchas veces empresarios o profesionales— que un Estado extranjero designa para representar sus intereses consulares en una ciudad donde no tiene consulado de carrera. Como no son diplomáticos de carrera sino ciudadanos argentinos que asumen una función de otro Estado, necesitan esta autorización. La ley la concede respecto de las personas que individualiza.Objetivo
Conceder la autorización del Congreso, exigida constitucionalmente, para que ciudadanos argentinos se desempeñen como cónsules o vicecónsules honorarios de gobiernos extranjeros.Problema que resuelve
La Constitución impide que un argentino acepte un empleo o función de un gobierno extranjero sin autorización del Congreso. Sin esa ley, la designación como cónsul honorario no puede aceptarse.A quiénes alcanza
Obligaciones
Derechos que reconoce
Casos de uso
Preguntas frecuentes