Volver al listado

Ley 11.357

DerogadaNacional

Derechos Civiles de la Mujer

Sanción:14 de septiembre de 1926BO:23 de septiembre de 1926Ver fuente oficial
9artículos
derechos civiles de la mujercapacidad civiligualdad de géneropatria potestadbienes de la mujer casadahistoria
Contexto de la ley

Resumen ejecutivo

Es un hito en la historia de los derechos de las mujeres: la ley que en 1926 amplió su civil. Antes, la mujer casada estaba sujeta a la autorización del marido para casi todos los actos. Esta ley reconoció a la mujer mayor de edad (soltera, divorciada o viuda) la plena civil que tenía el hombre, y a la mujer casada le permitió ejercer una profesión u oficio, administrar y disponer de lo que ganaba, integrar sociedades y disponer de sus bienes propios sin necesidad de autorización marital. También reguló la patria potestad de la madre y la responsabilidad separada de los cónyuges por sus deudas. Marcó el camino hacia la igualdad civil plena (que llegaría con leyes posteriores y, finalmente, con el Código Civil y Comercial de 2014, que la derogó).

Objetivo

Ampliar la civil de la mujer, equiparándola a la del hombre en el ejercicio de los derechos civiles.

Problema que resuelve

A comienzos del siglo XX la mujer casada tenía una civil restringida y dependía de la autorización del marido para trabajar, administrar bienes o contratar.

A quiénes alcanza

mujeresfamiliashistoria institucionalderecho civil
Análisis jurídico

Derechos que reconoce

  • Derecho de la mujer mayor de edad a ejercer todos los derechos y funciones civiles en igualdad con el hombre.
  • Derecho de la mujer casada a trabajar, administrar lo que gana y disponer de sus bienes sin autorización del marido.

Casos de uso

  • Conocer un hito histórico de la igualdad civil de género.
  • Entender la situación legal de la mujer antes y después de 1926.
  • Ver su lugar en la evolución hacia el Código Civil y Comercial.

Preguntas frecuentes

En 1926 amplió la civil de la mujer: a la mayor de edad le reconoció los mismos derechos civiles que al hombre, y a la mujer casada le permitió trabajar, administrar lo que ganaba y disponer de sus bienes sin autorización del marido.