Resumen ejecutivo
La Ley Johanna nace de una constatación dura: frente a una muerte perinatal, el sistema de salud tiende a tratar a la persona como un caso clínico fallido y no como alguien que acaba de perder un hijo. La ley establece procedimientos médico-asistenciales para esa situación y se aplica en TODO el sistema —público, obras sociales de las leyes 23.660 y 23.661, prepagas y la Obra Social del Poder Judicial—, en todo el país. Su núcleo son los derechos del artículo 5: recibir información suficiente y adecuada sobre las intervenciones médicas posibles, de manera de poder optar libremente cuando haya alternativas. Eso, en la práctica, devuelve a la mujer o persona gestante decisiones que el sistema muchas veces tomaba por ella: si ver o no al bebé, si despedirse, cómo y cuándo, qué ocurre con el cuerpo. La debe dictar un protocolo de atención del equipo de salud que incluya la certificación y el destino final del cuerpo, respetando la . Y hay una concreta y muy sentida: las instituciones deben garantizar espacios de internación específicos, con tranquilidad e , para no dejar a quien perdió a su bebé en la misma sala que las madres con sus recién nacidos. El incumplimiento —de las entidades, de los profesionales o de las instituciones— se considera FALTA GRAVE a los fines sancionatorios. Entró en vigencia a los 90 días de su promulgación.Objetivo
Garantizar que la atención de una muerte perinatal se haga con información, respeto y decisiones tomadas por la persona gestante, y no por el sistema.Problema que resuelve
Frente a una muerte perinatal, las mujeres y personas gestantes solían quedar sin información, sin poder decidir sobre lo que ocurría con su cuerpo ni con el de su bebé, y muchas veces internadas junto a madres con recién nacidos. La falta de protocolos dejaba todo librado al criterio —o a la incomodidad— del equipo de salud.A quiénes alcanza
Obligaciones
Derechos que reconoce
Sanciones
Casos de uso
Preguntas frecuentes