Resumen ejecutivo
La Ley de Refinanciación Hipotecaria (2003) había creado el Sistema de Refinanciación Hipotecaria para frenar la ola de remates de viviendas que dejó la crisis de 2001: un estatal se hacía cargo del crédito en , le pagaba al banco y pasaba a ser el nuevo acreedor del deudor, con cuotas que este pudiera afrontar. En la práctica el sistema no arrancaba porque la ley no decía qué pasaba con las ejecuciones judiciales en curso ni ponía plazos al fiduciario. Esta ley de tres artículos reescribe las dos piezas que faltaban. El artículo 11 nuevo delega en el Poder Ejecutivo la definición de los instrumentos que el deudor debe firmar para que opere la subrogación. El artículo 16 nuevo arma el mecanismo completo: 45 días corridos para que el fiduciario declare admisible el , silencio positivo si no contesta, límite de los intereses a la tasa pasiva promedio del Banco Central (o la pactada, si es menor), suspensión de la subasta y del lanzamiento mientras no se notifique la no admisibilidad, subrogación legal a favor del fiduciario, mantenimiento de la por la porción no subrogada y un tope: el fiduciario nunca puede pagarle al acreedor más que el valor actual de mercado del inmueble.Objetivo
Hacer aplicable el Sistema de Refinanciación Hipotecaria fijando plazos al fiduciario y resolviendo qué ocurre con las ejecuciones hipotecarias que ya estaban en trámite.Problema que resuelve
La Ley de Refinanciación Hipotecaria creaba el sistema pero no lo articulaba con los juicios de ejecución hipotecaria en curso: el deudor podía adherir y, mientras tanto, perder la casa en el remate. Tampoco había plazo para que el fiduciario resolviera, de modo que la sola demora bloqueaba el beneficio.A quiénes alcanza
Obligaciones
Derechos que reconoce
Casos de uso
Preguntas frecuentes