Toda persona tiene derecho a conocer lo que de ella conste en forma de registro, la finalidad a que se destina esa información, y a exigir su rectificación y actualización. Dichos datos no pueden registrarse con propósitos discriminatorios de ninguna clase ni ser proporcionados a terceros, excepto cuando tengan un interés legítimo. La ley reglamenta el uso de la informática para que no se vulneren el honor, la personal y familiar y el pleno ejercicio de los derechos.
Qué significa en la práctica
Toda persona puede acceder a sus datos registrados en cualquier base de datos, conocer para qué se usan, y exigir su corrección. Los datos no pueden usarse para discriminar ni entregarse a terceros sin justificación.
Ejemplo práctico
Un ciudadano puede solicitar al Registro del Estado Civil de Córdoba qué datos suyos están asentados y exigir la corrección de errores invocando este artículo.