La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas.
Qué significa en la práctica
Todos somos iguales ante la ley: no existen privilegios por apellido, origen familiar ni títulos nobiliarios. Para los empleos públicos, la única condición válida es ser idóneo (tener para el cargo). Los impuestos también deben ser igualitarios: quien gana más, paga más.
Ejemplo práctico
Un concurso para ingresar al Poder Judicial debe evaluarse solo por capacidad, sin importar apellido o familia. Un impuesto a las ganancias que cobra más a quienes más ganan aplica el principio de igualdad contributiva.
Efectos prácticos
•No existen privilegios hereditarios ni nobiliarios
•Los cargos públicos deben accederse por concurso o idoneidad
•Los impuestos deben ser proporcionales a la capacidad contributiva